Plan de gestión de residuos de construcción y demolición. Guía 2025

Siendo uno de los sectores que mayor número de residuos genera, abarcando hasta un tercio del total contabilizado en la UE, la construcción centra las miradas de múltiples proyectos y normativas que persiguen regular y orientar su actividad de forma más sostenible.

Desde CoCircular, a través de este blog, hemos tratado en diferentes ocasiones cómo puede lograr el sector de la construcción una gestión de residuos en obra más sostenible así como las tendencias en digitalización de las construcción y sus aplicaciones en materia de sostenibilidad y medio ambiente.

Ya en 2008 se establecieron unas directrices con el fin de minimizar el impacto de este sector y asegurar un modelo de gestión de residuos de construcción y demolición más controlado. El Real Decreto 105/2008, todavía en vigor, fue el primero en establecer un marco legal específico para los RCD. Esta normativa se ha reforzado con la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, y con el nuevo Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos 2024–2035 (PEMAR), aprobado mediante Resolución de 14 de enero de 2025. Este último marca un nuevo impulso hacia la economía circular, con metas más ambiciosas en materia de reutilización, reciclaje y trazabilidad.

¿Qué es un Plan de Gestión de Residuos de Construcción y Demolición?

Entre los diferentes documentos establecidos en los últimos años para realizar una correcta gestión de residuos de una obra está el Plan de Gestión Integral de Residuos de Construcción y Demolición (PGR). Se trata de un documento redactado por el contratista en el cual se detallan todos aspectos relacionados con el almacenamiento, producción, transporte y tratamiento de los residuos resultado de la obra.

El objetivo del plan de gestión de residuos de construcción y demolición es velar por una eficiente gestión de residuos a través del correcto tratamiento, separación y valorización de los mismos. 

Para ello, se realiza una primera identificación y codificación de los RCD —residuos de construcción y demolición— de acuerdo con la normativa europea (Lista Europea de Residuos) y la legislación nacional vigente. Además, se exige una estimación de la cantidad, expresada en toneladas y metros cúbicos, de los residuos que se prevé generar en la obra.

El plan de gestión de residuos definirá también el conjunto de operaciones de reutilización, valorización o eliminación a las que se someterán dichos residuos, así como las medidas para la separación de los mismos en el recinto de la obra. Desde 2024, esta separación debe incluir de forma sistemática las fracciones de madera, metal, plástico, vidrio y yeso, independientemente de su cantidad.

Qué contiene un Plan de Gestión de Residuos de Construcción y Demolición

La normativa actual —Real Decreto 105/2008, la Ley 7/2022 y el nuevo PEMAR 2024–2035— establece que un plan de gestión de residuos de construcción debe contemplar la siguiente información:

  • Una previsión de la cantidad de residuos que se producirán durante el período de vigencia del plan, desglosando las cantidades de residuos peligrosos y no peligrosos, codificados con arreglo a la lista europea de residuos publicada por la Orden MAM/304/2002 o norma que la sustituya.

  • Las medidas específicas para la prevención de residuos desde el inicio del proyecto.

  • Las operaciones de reutilización, reciclado, valorización o eliminación previstas para cada tipo de residuo.

  • Las medidas concretas para la separación en obra de las fracciones obligatorias.

  • Las prescripciones técnicas del proyecto sobre el almacenamiento y la gestión de residuos en el recinto de obra.

  • La estimación de los costes de las operaciones y los medios de financiación previstos.

  • Los objetivos específicos de prevención, reutilización y reciclado, junto con los plazos para su consecución.

  • El procedimiento de revisión y adaptación del plan.

En el caso de obras de rehabilitación, reforma o demolición, también se deberá incluir un inventario detallado de residuos peligrosos (como amianto o productos químicos) y las medidas previstas para su retirada selectiva.

Además, desde la aprobación de la Ley 7/2022, se refuerza la necesidad de justificar el cumplimiento normativo mediante documentación técnica y la elaboración de un Informe Final de Gestión (IFG), que acredita cómo se ha desarrollado realmente la gestión de los residuos una vez finalizada la obra.

Obligatoriedad Plan Gestión de Residuos de Construcción

El tratamiento de los residuos en España se aplica tanto en la construcción de obra nueva como en la rehabilitación, tanto en proyectos de gran envergadura como pequeñas demoliciones como parte de una obra de reforma de locales y viviendas. El plan de gestión de residuos de construcción y demolición es exigido por ley y se aplica a todos los tipos de obra, incluidas las reformas y obras de urbanización. 

La competencia sobre el control de la producción y gestión de los RCD recae en las comunidades autónomas, que pueden establecer normativas específicas adaptadas a su territorio. Algunas, como Madrid o Castilla y León, ya han actualizado su legislación con normas concretas que amplían o detallan los requisitos del plan.

Actualmente, y gracias a la guía de Ratios Nacionales publicada en 2020 por el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España y el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, es posible encontrar toda una serie de datos por territorios y tipo de obra, ya sea construcción o demolición, su porcentaje en peso según el tipo de obra y el dato del volumen en m³/m² y el peso en t/m².

Beneficios de una buena gestión de residuos en obra

Además de ser una obligación legal, la correcta gestión de los residuos de construcción y demolición aporta beneficios tangibles para cualquier proyecto, especialmente en un contexto en el que la sostenibilidad y la trazabilidad cobran cada vez más relevancia:

  • Optimización de costes operativos, al reducir desperdicios, mejorar la planificación de acopios y minimizar transportes innecesarios.

  • Menor riesgo de sanciones y mayor seguridad jurídica, al asegurar el cumplimiento normativo en todas las fases de la obra.

  • Acceso más ágil a certificaciones ambientales, como BREEAM, LEED o VERDE, cada vez más valoradas por promotores e inversores.

  • Reputación corporativa más sólida, especialmente en proyectos públicos o financiados por fondos europeos donde la gestión ambiental es un criterio de evaluación.

  • Contribución a los criterios ESG, facilitando el alineamiento con los objetivos de sostenibilidad de la compañía o del fondo promotor.

  • Disponibilidad de datos trazables, esenciales para informes de sostenibilidad, auditorías ambientales o memorias no financieras.

Implementar un buen plan de gestión de residuos no solo es una garantía de cumplimiento, sino también una palanca para mejorar la eficiencia y generar valor añadido en cada obra.

¿Quién redacta el Plan de Gestión de Residuos de Construcción?

El plan de gestión de residuos PGR lo debe realizar el contratista a partir del Estudio de Gestión de Residuos (EGR) encargado por el promotor y realizado por un técnico especialista.

Así como el EGR determina las pautas y objetivos de la gestión de los residuos RCDs generados en la obra, el PGR detalla de qué forma se conseguirán dichos objetivos. Este documento debe ser aprobado por la Dirección Facultativa y aceptado por la propiedad, formando parte de los documentos contractuales del proyecto.

Digitalización del Plan de Gestión de Residuos de Construcción

Actualmente la digitalización y la tecnología está cambiando el escenario y aportando soluciones para el control, gestión y documentación de la gestión de residuos de construcción y demolición. 

Plataformas tecnológicas como 360º advisor de CoCircular facilitan y optimizan los procesos y costes derivados de la correcta gestión de RCDs. Entre sus funcionalidades y ventajas destacan:

  • Permite optimizar tiempo y costes automatizando y digitalizando cualquier proceso derivado de la gestión de RCDs.
  • Ofrece datos y estado de los residuos en tiempo real.
  • Minimiza riesgos y sanciones por incumplimiento de la normativa vigente.
  • Automatiza e integra procesos con cualquier ERP.
  • Analiza y realiza el seguimiento de los objetivos mediante un análisis visual y práctico.
  • Informa sobre el impacto social y medioambiental de las acciones registradas.

 

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